En el marco del Día Mundial de la Vida Silvestre, expertos han puesto en evidencia la alarmante expansión del tráfico ilegal de especies en Perú, una de las economías ilícitas más lucrativas del mundo. Este comercio multimillonario no solo pone en peligro la biodiversidad, sino que también fomenta la corrupción y representa un riesgo para la salud pública debido a la propagación de enfermedades zoonóticas.
Cifras que evidencian la magnitud del problema
De acuerdo con Naciones Unidas, el tráfico de vida silvestre genera entre 7,000 y 23,000 millones de dólares anuales a nivel global, convirtiéndose en la cuarta actividad ilegal más rentable, solo por detrás del tráfico de armas, drogas y trata de personas.
En el caso de Perú, el informe “Indicadores para entender las economías ilegales”, elaborado por la Universidad del Pacífico, revela que el tráfico de especies sigue en expansión debido a la alta demanda en mercados nacionales e internacionales, destacando a China y Hong Kong como los principales destinos de los animales traficados.
Una red de comercio ilegal con 41 mercados identificados
El estudio indica que este comercio opera a través de redes organizadas que extraen especies de regiones como el Nororiente, el Centro y el Sur del país. Animales como la tortuga taricaya, el mono choro y el guacamayo azul son capturados en condiciones precarias y transportados ilegalmente a ciudades como Iquitos y Yurimaguas, donde se comercializan en mercados de abasto o son exportados clandestinamente.
“Existe una red alarmante de comercio ilegal de especies protegidas, con 41 mercados de abasto identificados en 10 regiones del país. Lo más preocupante es que estos centros de comercio ilícito continúan operando casi con impunidad”, advierte José Luis Ruiz, profesor de la Universidad del Pacífico. “La falta de recursos para la vigilancia ha creado un entorno propicio para que este negocio ilegal florezca”, agrega.
La corrupción y la falta de fiscalización
Para Gisella Aragón, jefa del Observatorio de Políticas Públicas de la Escuela de Gestión Pública de la Universidad del Pacífico, la lucha contra este delito requiere una estrategia integral. “El tráfico de vida silvestre no solo destruye ecosistemas, también está socavando la seguridad de las comunidades locales y fomentando la corrupción. Sin un fortalecimiento significativo de los mecanismos de fiscalización y control, este problema seguirá escalando de manera alarmante”, asegura.
Un llamado a la acción urgente
La expansión del tráfico de especies en Perú requiere de medidas inmediatas y coordinadas entre el gobierno, la sociedad civil y la comunidad internacional. Entre las acciones prioritarias se encuentran:
- Fortalecer la fiscalización en rutas clave para evitar el transporte ilegal de especies.
- Endurecer sanciones para quienes participen en el comercio de fauna silvestre.
- Aumentar los recursos y el personal de supervisión ambiental.
- Implementar tecnologías de rastreo para identificar rutas de tráfico ilegal.
- Fomentar la educación y concienciación ciudadana sobre la importancia de proteger la biodiversidad.
“Nos encontramos en un punto crítico. La inacción podría resultar en la extinción de numerosas especies en las próximas décadas, lo que representaría una pérdida catastrófica para la biodiversidad, la economía y el equilibrio ecológico global”, enfatiza Aragón.







