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Cemento Yura ahorra US$ 2.7 millones con energía solar

Retorno financiero de la inversión fotovoltaica en el sector cementero

Cemento Yura reportó un ahorro en costo en efectivo de US$ 2.7 millones entre febrero de 2025 y abril de 2026, derivado de la operación de su planta fotovoltaica. La infraestructura demandó una inversión inicial de US$ 23.5 millones y completa su primer año de funcionamiento con resultados que validan la viabilidad financiera de la transición energética en la industria pesada. Este balance resulta clave para los tomadores de decisión que evalúan la rentabilidad de los proyectos de descarbonización en el mercado peruano.

La incorporación de fuentes de autogeneración mitiga la exposición de las empresas de manufactura ante las variaciones de las tarifas del mercado eléctrico regulado. Al diversificar la matriz con recursos renovables no convencionales, la compañía estabiliza sus costos de producción a largo plazo. Este mecanismo de protección financiera se complementa con una mejora en los indicadores de riesgo que analizan las entidades bancarias e inversionistas institucionales bajo los criterios de sostenibilidad corporativa.

¿Cuál es el rendimiento operativo y energético del proyecto?

La planta fotovoltaica registró una generación de 67,498 MWh de energía limpia durante su periodo inicial de evaluación. Este volumen de producción eléctrica otorga autonomía parcial a las instalaciones de la cementera, reduciendo la dependencia de la red de transmisión nacional y disminuyendo la vulnerabilidad frente a posibles interrupciones en el suministro.

La estabilidad en el flujo energético es un factor crítico para los procesos de molienda y clinkerización, donde los cortes imprevistos generan pérdidas económicas elevadas. La configuración tecnológica instalada asegura un costo predictivo por megavatio-hora, lo que permite proyectar los presupuestos de operación con márgenes de certeza superiores a los del modelo tradicional de adquisición de energía.

¿Cómo impacta esta tecnología en las metas de descarbonización?

Aparte del beneficio monetario, la planta fotovoltaica evitó la emisión de 12 mil toneladas de dióxido de carbono equivalente ($CO_2eq$) entre febrero de 2025 y marzo de 2026. Esta reducción representa un avance en el cronograma corporativo fijado para el año 2030 y se alinea con la hoja de ruta sectorial que busca alcanzar la neutralidad de emisiones (Net Zero) hacia mediados de siglo.

Respecto a este hito, Pia Zevallos, gerente de sostenibilidad de la Unidad de Materiales para la construcción del Grupo Gloria, destacó: “Esta inversión demuestra que la sostenibilidad y la rentabilidad no solo son compatibles, sino que se poten_cian mutuamente. Hemos logrado una mayor eficiencia operativa y resiliencia energética, al mismo tiempo que fortalecemos nuestro perfil ESG y avanzamos firmemente hacia nuestro objetivo Net Zero. Es una decisión estratégica que genera valor tangible para nuestros accionistas, nuestros clientes y la comunidad, demostrando que el futuro de la industria es verde y rentable”.

¿Por qué la energía limpia define la competitividad de la industria?

La experiencia de Cemento Yura, subsidiaria del Grupo Gloria con operaciones en Perú, Chile, Ecuador y Bolivia, evidencia que la adopción de energías renovables funciona como un factor de diferenciación comercial. El sector de la construcción exige de forma progresiva insumos con menor huella de carbono embebida para cumplir con las certificaciones internacionales de edificaciones sostenibles.

La reducción demostrada de emisiones facilita que el producto final acceda a proyectos de infraestructura pública y privada de alta exigencia ambiental. De este modo, la inversión en activos fotovoltaicos trasciende la responsabilidad social tradicional para consolidarse como una estrategia de posicionamiento de mercado que asegura la continuidad del negocio y el desarrollo corporativo en la región sur del país.

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