El estancamiento en la expansión de la infraestructura de energía en el país exige modificaciones en el marco normativo para acelerar la transición hacia redes digitalizadas y asegurar el suministro eléctrico. Carlos René de Kergariou, gerente de Operaciones para Latinoamérica de Redinter, señaló durante su participación en el foro Expo Energía Perú que las demoras en la ejecución de proyectos de transmisión responden a vacíos regulatorios y burocráticos en la obtención de permisos, evaluaciones de impacto y derechos de servidumbre, afectando las proyecciones de inversión del sector privado.
¿Qué factores retrasan la infraestructura eléctrica nacional?
La acumulación de trámites administrativos altera los cronogramas de operación de las líneas de transmisión. De acuerdo con el análisis de Redinter, las empresas encargadas de las concesiones asumen la totalidad de los riesgos contractuales una vez suscritos los convenios, sin que exista un acompañamiento directo por parte de los organismos del Estado para agilizar las autorizaciones. Esta situación limita la incorporación de capital en un mercado donde las firmas privadas disponen de liquidez para el financiamiento de obras.
Respecto a la participación del sector público en el destrabe de los proyectos, Carlos René de Kergariou manifestó: “Las demoras en la puesta en operación de nuevos proyectos de transmisión no responden a factores técnicos ni financieros —dado que los inversionistas privados tienen la capacidad y disposición de capital—, sino a vacíos regulatorios e institucionales. El principal problema está en la permisología, los procesos ambientales y la obtención de servidumbres. Actualmente, el concesionario asume el 100% de la responsabilidad una vez firmado el contrato. Necesitamos que el Estado, a través del concedente, asuma una actitud proactiva y colaborativa para destrabar estas barreras y acompañar los proyectos».
Incorporación de tecnologías en el esquema de remuneración
La transición hacia matrices de generación renovable requiere dotar de flexibilidad al Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (SEIN). La adecuación de las redes de transporte de energía implica integrar sistemas de sensores, analítica de datos, inteligencia artificial y herramientas de protección de datos. No obstante, el marco legal actual carece de mecanismos específicos para reconocer y retribuir las inversiones en activos no tangibles, lo que frena la modernización de los sistemas de distribución.
La previsión tecnológica resulta necesaria para evitar la saturación de las líneas por la inyección de fuentes de origen renovable. El representante de Redinter advirtió sobre la urgencia de legislar la inclusión de sistemas de almacenamiento con baterías antes de que ocurran pérdidas de generación en las centrales.
“La pregunta no es qué hacer cuando ya tengamos vertimientos de energía limpia, sino qué tecnología debemos implementar hoy en la red para promover y facilitar el ingreso de esa generación renovable de manera segura», detalló el ejecutivo de la empresa.
Vacíos normativos en ciberseguridad y riesgo climático
La progresiva digitalización de las subestaciones de energía introduce vulnerabilidades informáticas dentro del sistema eléctrico. En la actualidad, el Perú no cuenta con un marco de leyes obligatorio que estandarice los niveles de protección contra ciberataques, quedando la seguridad a criterio de cada operador de transmisión. Redinter plantea la necesidad de incorporar estos requerimientos de forma explícita en los contratos de concesión, tomando como base los lineamientos internacionales.
Aparte de los riesgos tecnológicos, las empresas del sector deben adecuar sus planes de contingencia operativa ante desastres naturales originados por variaciones meteorológicas como el Fenómeno de El Niño. Los costos asociados a la continuidad del negocio demandan labores conjuntas entre concesionarios y ministerios.
“Desde Redinter invertimos en temas de ciberseguridad, para ello se necesita personal calificado, equipos costosos, licencias, equipos que deben sustituirse con frecuencia, es un gran costo. Siempre tenemos que pensar un poco más allá, pensar en la continuidad del negocio para el beneficio de las comunidades”, indicó de Kergariou.
Finalmente, el especialista enfatizó la importancia de la colaboración para mitigar la vulnerabilidad del sector ante emergencias de origen ambiental: “No basta con ser receptivos ante las emergencias climáticas. Las empresas del sector debemos trabajar de la mano con las autoridades para tener una red resiliente y garantizar la continuidad del servicio eléctrico para todos los peruanos».







