La transición energética mundial ha ganado protagonismo en agendas internacionales como la del G20 y la COP30. En este contexto, Perú tiene como meta incrementar la participación de recursos energéticos renovables no convencionales (RER) en su matriz eléctrica al 20% para 2030, frente al 8% actual, según datos del gobierno peruano. Este esfuerzo está alineado con los compromisos globales de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 40% para esa fecha.
Un reciente estudio de Broadminded, el centro de investigación de Sherlock Communications, destacó el potencial de América Latina para liderar la transición energética. Según la Agencia Internacional de la Energía, el 60% de la electricidad de la región se genera a partir de fuentes renovables, consolidando una de las redes más limpias del mundo. Países como Brasil y Chile están a la vanguardia, con Brasil liderando en capacidad eólica instalada y Chile en energía solar.
En Perú, la matriz energética sigue siendo dominada por la energía hidroeléctrica (50%), seguida de la térmica (35%) y una pequeña fracción de renovables como la eólica, solar y biomasa (5%). El parque eólico Tanaka, recientemente incorporado por Kallpa Generación, representa un avance significativo en esta dirección.
A pesar de los progresos, el desarrollo de energías renovables en la región enfrenta desafíos importantes. Según la exministra de Medio Ambiente, Fabiola Muñoz, la falta de un marco regulatorio adecuado y la necesidad de convencer a los responsables de políticas públicas son barreras clave. Además, factores como la financiación de proyectos y la inestabilidad política son obstáculos que deben superarse para garantizar el éxito.
Expertos como W. Schreiner Parker de Rystad Energy señalan que, mientras algunos países de la región se posicionan como futuros exportadores de hidrógeno verde, otros, como Perú, deben equilibrar las complejidades normativas con la atracción de inversiones en infraestructuras críticas.
Patrick O’Neill, de Sherlock Communications, enfatizó que, aunque América Latina lidera en energías renovables, superar los retos estructurales será crucial para mantener su posición en la transición energética global.
Perú, con su meta de aumentar en un 150% la participación de renovables en su matriz eléctrica para 2030, se perfila como un actor relevante en esta transición, demostrando que la sostenibilidad y el desarrollo pueden ir de la mano.







