La gestión de los desechos sólidos representa un desafío estructural para la sostenibilidad urbana e industrial en el país. Datos del Ministerio del Ambiente (Minam) señalan que en el territorio nacional se producen más de nueve millones de toneladas de residuos al año. Las estimaciones oficiales indican que cerca del 78% de este volumen total posee características técnicas que permitirían su reutilización e integración dentro de los ciclos productivos locales, evidenciando una brecha importante en el aprovechamiento de recursos bajo enfoques de economía circular.
¿Cómo evoluciona la demanda de sostenibilidad en el mercado?
El panorama regulatorio y operativo local coincide con una transformación en las expectativas del consumidor regional. Según el estudio «Global and Latin American Sustainability Trends: Consumer Insights and Brand Implications» de la consultora GlobeScan, aproximadamente el 80% de los usuarios en América Latina manifiesta intenciones de adoptar hábitos de vida orientados a la preservación ambiental. Esta tendencia presiona a las empresas de consumo masivo a modificar el diseño de sus contenedores y a optimizar la trazabilidad de sus materiales de descarte.
Frente a este escenario, las corporaciones multinacionales reconfiguran sus cadenas de suministro. Mondelēz International reportó que el 96% de sus empaques globales cuenta con diseños aptos para procesos de reciclaje, buscando alinear la oferta comercial con las demandas de reducción de pasivos ambientales en los mercados donde opera.
¿Cuáles son las metas corporativas en la reducción de plásticos?
La transición hacia materiales con menor impacto ambiental implica la fijación de objetivos cuantitativos para sustituir los polímeros convencionales. El plan global de la empresa de alimentos contempla la eliminación total de empaques no reciclables y proyecta una disminución del 25% en el uso de plástico rígido virgen hacia el año 2030, junto con la incorporación de un 5% de resinas recicladas en sus líneas de producción.
Aparte de las proyecciones para la próxima década, los balances sectoriales muestran que la compañía redujo en 11.5% el empleo de plástico virgen al cierre del ejercicio, superando el objetivo inicial que se había fijado para el periodo correspondiente. Estos ajustes en el aprovisionamiento forman parte de una estrategia técnica que busca desvincular el crecimiento del negocio del uso intensivo de recursos fósiles.
¿Qué implicancias tiene la descarbonización en el sector consumo?
La reingeniería de los empaques constituye un componente de las políticas de descarbonización corporativa que evalúan los inversionistas en índices globales como el Dow Jones Sustainability Index. Las metas operativas de las firmas de este segmento no se limitan al ecodiseño, sino que integran la eficiencia logística y la reducción del desperdicio de alimentos, que en este caso específico apunta a una contracción del 15%.
El cumplimiento de estos indicadores ambientales se evalúa en paralelo con el desempeño financiero en la región, donde la firma registró ingresos por USD 4,899 millones durante el último trimestre del año anterior. La inversión en infraestructura de reciclaje y rediseño de polímeros demuestra que la gestión de los residuos sólidos es un factor determinante para la resiliencia operativa y la reputación de las marcas en el mercado peruano.








