La medición del ruido submarino se consolida en la evaluación ambiental de proyectos marinos en Perú
El tráfico marítimo, las operaciones portuarias y las actividades extractivas generan sonidos de alta intensidad que se propagan a gran velocidad bajo el agua, convirtiendo la contaminación acústica en una variable clave para el desarrollo de proyectos en el litoral peruano. Las emisiones sonoras afectan las funciones biológicas de la fauna marina, la cual utiliza el sonido como canal principal para comunicarse, navegar y alimentarse. Frente a este desafío, la incorporación de redes de sensores e inteligencia artificial facilita la medición en tiempo real para optimizar los Estudios de Impacto Ambiental (EIA) en sectores como minería con terminal marítimo, hidrocarburos, pesca y logística.
A nivel global, la Organización Marítima Internacional (OMI) actualizó sus directrices para la mitigación del ruido radiado por buques comerciales, parámetro relevante si se considera que más del 80% del comercio mundial se traslada por vía marítima, según ONU Comercio y Desarrollo (UNCTAD). Esta tendencia regulatoria comienza a trasladarse a los estándares corporativos locales, donde la obtención de datos continuos permite evaluar interferencias en los ecosistemas marinos antes y durante la ejecución de las obras.
Propagación acústica y afectación en ecosistemas pelágicos
El sonido viaja en el medio acuático aproximadamente 4,5 veces más rápido que en la atmósfera. Debido a esta propiedad física, las perturbaciones sonoras no permanecen estáticas en el punto de emisión, sino que alcanzan áreas distantes de la fuente original. Una exposición prolongada o desmedida altera el comportamiento de las especies, genera desplazamientos de hábitat y causa desorientación en cetáceos y peces.
Respecto a la función del sonido en el mar, Marcela Ruiz Aguilar, CEO y fundadora de Acústica Marina, detalla el efecto de este factor en la biotas oceánica:
“En el océano, el sonido es el principal canal de comunicación. No se trata únicamente de medir cuánto ruido existe, sino de entender cómo este puede modificar el comportamiento de las especies y alterar el equilibrio del ecosistema”.
Innovación hidroacústica para la toma de decisiones
Para registrar estas señales, el sector emplea hidrofonos, boyas inteligentes y algoritmos de aprendizaje automático capaces de categorizar la firma acústica del tráfico naviero y de la fauna presente. La empresa chilena Acústica Marina, que opera en el país desde 2025 tras su paso por el programa StartUp Perú de ProInnóvate, provee servicios de hardware y software para el monitoreo en tiempo real en proyectos portuarios y energéticos.
La compañía cuenta con la certificación del American Bureau of Shipping (ABS) para la medición de ruido radiado por naves y registra más de 100 terabytes de información hidroacústica recopilada en la región.
Sobre la evolución de las metodologías de medición, Marcela Ruiz Aguilar añade:
“Hemos pasado de campañas puntuales de medición a monitoreos continuos con datos en tiempo real. Esto permite a las empresas detectar cambios, anticipar impactos y ajustar sus operaciones con mayor información”.
Integración de indicadores acústicos en la gestión de riesgos
La adopción de tecnología hidroacústica responde a una exigencia técnica que busca reemplazar los muestreos temporales por sistemas de vigilancia permanente. Al integrar sensores en las etapas tempranas de un proyecto, las compañías obtienen líneas base representativas para fundamentar sus compromisos de sostenibilidad y prevenir litigios ambientales.
Aparte de reducir la incertidumbre en los procesos de licenciamiento social y ambiental, la caracterización del paisaje sonoro marino proporciona información objetiva para diseñar medidas mitigatorias en la operación diaria. La medición del ruido submarino deja de ser un tema estrictamente académico para consolidarse como una métrica de gestión de riesgos en las industrias vinculadas al océano.









